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domingo, 1 de mayo de 2011

SISTEMA INMUNE Y AUTISMO (POSIBLE ORIGEN DEL PROBLEMA

Una reciente investigación descubre en el sistema inmune de las madres de niños autistas un factor que tiene que ver con el origen de la enfermedad.

La producción de anticuerpos que atraviesan la placenta durante el embarazo y dañan tejidos cerebrales del feto causando autismo puede ser la clave del origen de la enfermedad, según explican investigadores de la Universidad Johns Hopkins (Estados Unidos), que han dado a conocer los resultados de sus investigaciones en la revista 'Journal of Neuroimmunology'.

Las causas del autismo, un trastorno que se manifiesta con una serie de disfunciones cerebrales y se caracteriza por la alteración de las relaciones sociales, la comunicación y las conductas repetitivas, siguen sin conocerse del todo. Esto es cierto al menos para el 90 por ciento de los casos. Se sabe, eso sí, que hay factores genéticos, metabólicos y ambientales que están implicados en la enfermedad.

"Nuestro trabajo sugiere que el sistema inmune de las madres puede ser otro factor desencadenante en aquellos que ya tienen una cierta predisposición", aclara Harvey Singer, director de la investigación y responsable de Neurología Pediátrica del Hospital Johns Hopkins (Estados Unidos). Además, matizan que sus conclusiones no deben ser motivo de alarma, sino más bien como un paso adelante para comprender mejor esta compleja enfermedad y, de esa forma, lograr tratarla con más eficacia.

Los indicios previos, prácticamente anecdóticos, de la implicación del sistema inmune en el autismo, son sobre todo registros de niveles de anticuerpos especialmente altos en niños con este trastorno. Los anticuerpos son proteínas que el cuerpo fabrica para destruir virus o bacterias, y que a veces confunden el tejido sano con tejido enfermo, atacándolo. De todas formas, la mayor parte de los niños autistas no padecen enfermedades autoinmunes, lo que llevó a los investigadores a indagar el estado inmunológico de las madres.

Los investigadores observaron que las células defensivas de madres de niños autistas, comparadas con madres de niños sanos, daban muestras de mayor reactividad al interactuar con tejido cerebral. "El mero hecho de que una mujer embarazada tenga anticuerpos que pueden actuar contra el tejido cerebral del feto no significa que vaya a tener un hijo autista", aclara Singer. "El autismo -continúa- es un trastorno muy complejo en cuyo origen actúan conjuntamente factores genéticos, inmunes y ambientales

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