Unidos venceremos

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martes, 21 de septiembre de 2010

INTEGRACION SENSORIAL (URGENTE)


INTEGRACION SENSORIAL



(Este escrito intenta dar respuesta al por qué las dificultades de Integración Sensorial pueden conllevar problemas de aprendizaje, conductas hiperactivas, déficit de atención, retraso motriz o de lenguaje, problemas de comportamiento, etc. Y como causa directa un impacto negativo en el desarrollo infantil).



Las dificultades en la integración sensorial suceden cuando alguno de nuestros sistemas sensoriales no es interpretado (procesado) de forma correcta. Un niño que presenta un procesamiento incorrecto acerca de la información que recibe del tacto, de su ubicación corporal en el espacio, del movimiento o de la gravedad, se encuentra perdido y amenazado. Es algo similar a imaginarse a uno mismo en un entorno donde algo tan sencillo como el contacto con otra persona o el movimiento, es percibido de forma desagradable, como una agresión. Ninguno de nosotros se sentiría seguro y tranquilo en un mundo así. De esta forma podemos comprender mejor que las dificultades en el procesamiento de la información sensorial pueden tener consecuencias negativas en el desarrollo del niño. Cuando existe un desorden en la integración sensorial, una gran variedad de problemas en el aprendizaje, en el desarrollo motriz, en el lenguaje o en la conducta, pueden observarse: hiperactividad, dificultades en la lecto-escritura, descoordinación motriz, alteraciones conductuales, problemas emocionales, dificultades de aprendizaje académico, etc.



Nuestra mente y nuestro cuerpo están constantemente en acción para dar respuesta a las demandas del mundo actual. Las sensaciones, pensamientos y acciones que experimentamos, son procesadas e interpretadas gracias a la complejidad de acciones que nuestro sistema nervioso central lleva a cabo, y estas acciones reciben el nombre de integración sensorial. La integración sensorial no es más que la capacidad de procesar correctamente los estímulos sensoriales de nuestro entorno, y generar las repuestas adaptadas que se nos exigen (ejem: actualmente el sistema escolar exige que un niño de 5-6 años aprenda a leer, con lo cual, cuando un niño no ha aprendido a leer a esta edad, se considera que no está respondiendo a las demandas de su entorno).

La forma de procesar los estímulos sensoriales del entorno, tiene un gran impacto en nuestras habilidades, sentimientos, pensamientos y acciones. El menor cambio en nuestra forma de procesar las sensaciones, puede tener un gran impacto en nuestras habilidades académicas, laborales, sociales... Es decir, cuando un niño no procesa correctamente los estímulos sensoriales de su entorno, sus habilidades de desarrollo pueden verse afectadas. Cualquier niño puede presentar estas dificultades de integración sensorial, aunque existen situaciones que favorecen esta alteración: alteraciones genéticas (X-fragil o Sd. Down), niños que han vivido en orfanatos, niños prematuros, niños con problemas neurológicos... Vamos a hablar sobre estas dificultades de procesamiento sensorial (o disfunción en la integración sensorial), muy frecuentes entre los niños (afectan de forma severa a un 10-15% de la población infantil). Son niños que tienen dificultades para alcanzar los niveles de desarrollo esperados a su edad cronológica en la mayoría de las áreas, además de presentar reacciones átipicas a ciertos estímulos y situaciones cotidianas. Vamos a tratar de comprender cómo se sienten estos niños, qué les sucede a nivel de funcionamiento neurológico, por qué presentan niveles de desarrollo atrasados o comportamientos distintos, y también intentaremos buscar respuesta a estas dificultades de aprendizaje, de motricidad, de conducta, emocionales, etc.

Los problemas de procesamiento sensorial o interpretación de los estímulos sensoriales están relacionados con un mal funcionamiento neurológico, que no es lo mismo que una lesión neurológica. Simplemente el cerebro no sabe trabajar de forma funcional, porque no tiene las habilidades necesarias para integrar la información sensorial. Constantemente estamos recibiendo estímulos de nuestro entorno, y debemos aprender a interpretarlos de forma correcta, para integrarlos a nivel neurológico y alcanzar unos niveles de desarrollo óptimos.



La Teoría de la Integración Sensorial:



Teoría elaborada durante los años 1960-70 por una terapeuta ocupacional estadounidense, Jean Ayres, que describió la integración sensorial como el proceso neurológico de organizar correctamente las informaciones sensoriales de nuestros sentidos (internos y externos). Cuando el sistema nervioso central procesa la información sensorial adecuadamente, respondemos de forma adaptada a las demandas de nuestro entorno, y logramos niveles de desarrollo adecuados.

Los sentidos:



Para comprender correctamente la Integración Sensorial, es fundamental tener una información básica acerca de los sistemas sensoriales, y cómo éstos influyen directamente en las distintas etapas del desarrollo. De esta forma será mucho más sencillo comprender qué sucede en el desarrollo del niño cuando la integración sensorial no es correcta.



Todos nosotros estamos muy familiarizados con los cinco sentidos básicos (vista, audición, gusto, olfato y tacto). Estos cinco sistemas sensoriales, son nombrados como los sistemas externos, porque dan respuesta a sensaciones que provienen directamente del exterior de nuestro cuerpo. Nosotros tenemos cierto control sobre estos estímulos, puesto que podemos taparnos las orejas si un sonido nos molesta, podemos modificar el tipo de ropa que usamos para evitar las texturas que nos son desagradables, podemos suavizar la luz si nos molesta su intensidad, etc. A medida que vamos madurando, nuestro cerebro perfecciona nuestros sentidos más básicos, para que podamos responder a nuestro entorno.



Pero también existen otros sistemas sensoriales llamados internos, que son los principales responsables del desarrollo infantil. Estos sistemas sensoriales son inconscientes y no los podemos observar directamente ni tampoco controlarlos. Nos referimos a las sensaciones de nuestro propio cuerpo, y son cuatro: interocepción, tacto, sistema vestibular y propiocepción.



La Interocepción es el sistema sensorial de los órganos internos (latido del corazón, sensación de hambre, la digestión, nivel de alerta...). Los bebés cuando tienen hambre, lloran. A medida que vamos creciendo, debemos aceptar la sensación de hambre, y dar una respuesta adaptada a esta sensación; ya no sirve ponerse a llorar, ni de mal humor, ahora toca pedir comida o prepararla, y esto sería una respuesta adaptada.



Pero Jean Ayres destacó la importancia de los otros tres sistemas sensoriales internos, que facilitan información acerca de nuestro cuerpo en relación al entorno, y son los principales responsables del correcto desarrollo infantil.



Sistema táctil: son los estímulos que recibimos a través de la piel, relacionados con la parte más emocional y social (ya no es la sensación de temperatura o presión, que se percibe a nivel superficial).



Sistema vestibular: toda la información relacionada con el movimiento, la gravedad y el equilibrio, principalmente procesados en el oído interno.



Propiocepción: información acerca de la posición que ocupa nuestro cuerpo en el espacio, percibida a través de las articulaciones, músculos y ligamentos.



El tacto, la propiocepción y el sistema vestibular son fundamentales para el desarrollo correcto del niño. Cuando estos tres sistemas sensoriales funcionan de forma eficiente y correcta, el niño puede dar las respuestas adaptadas a las demandas del entorno.



¿Qué es la Integración Sensorial?



Es el proceso neurológico de organizar la información que percibimos de nuestro cuerpo y del entorno que nos rodea. Ocurre en el Sistema Nervioso Central, cuya función principal es la de integrar esta información que recibe: es el proceso de la Integración Sensorial. Cuando nuestro cerebro procesa de forma correcta la información sensorial, respondemos adecuadamente y de forma automática. Y somos capaces de realizarlo gracias a la capacidad del cerebro de modular los mensajes sensoriales. El cerebro es capaz de regular su propia actividad, influyendo directamente en nuestra actividad a nivel mental, físico y emocional. El Sistema Nervioso Central está continuamente modulando su nivel de actividad, para dar la respuesta adecuada en cada momento. A lo largo del día recibimos millones de estímulos sensoriales, muchos de ellos son irrelevantes para nosotros, y nuestro cerebro debe inhibir la información que no necesitamos. La inhibición es necesaria puesto que sin la inhibición sería agotador vivir en un entorno repleto de estímulos sensoriales. Si el cerebro no sabe inhibir correctamente la información sensorial irrelevante, estamos constantemente prestando la máxima atención a todos los estímulos que recibimos. Es necesario aprender a ignorar gran parte de los estímulos, para poder dar respuestas adaptadas y prestar atención a lo que realmente es importante para nosotros en cada momento.



Como un policía de tráfico:



El Sistema Nervioso Central percibe todas las sensaciones, y se encarga de dirigirlas hacia el lugar adecuado y generar las respuestas correctas. Es algo parecido al trabajo de un policía de tráfico, ubicado en el tronco encefálico, que debe dirigir el tráfico de sensaciones hacia el lugar adecuado, para poder dar respuesta a las demandas del entorno. El policía debe realizar dos funciones importantes:



- Cerrar el paso a todos aquellos estímulos que no son relevantes para la actividad que estamos realizando. Es la inhibición de los estímulos sensoriales.

- Dirigir los estímulos hacia el lugar adecuado para que sean procesados de forma correcta e integrados a nivel neurológico. Es la organización de los estímulos sensoriales.



A continuación se detallan las habilidades necesarias para lograr una correcta integración de los estímulos sensoriales que recibimos y que nos permiten dar una respuesta adaptada a las demandas del entorno:



Modulación: se trata de abrir o cerrar la entrada de estímulos sensoriales, para poder regular nuestra actividad neurológica, y como consecuencia directa nuestro nivel de actividad. Dependiendo de la actividad que realicemos, debemos estar abiertos a los estímulos sensoriales o por el contrario debemos restringir la entrada sensorial. Ej: al ir en bicicleta debemos estar muy despiertos a nivel neurológico, para poder captar los estímulos a nivel vestibular, auditivo, visual y propioceptivo; pero durante la lectura de un libro debemos cerrar la entrada de información sensorial a nivel neurológico, con lo cual disminuye la actividad cerebral, porque necesitamos tan sólo la información visual, para poder tener el máximo nivel de concentración. Cuando hacemos tareas matemáticas, también necesitamos estar quietos y concentrados, porque de este modo sólo procesamos información a nivel visual. En cambio, si intentamos hacer matemáticas con música y además moviéndonos arriba y abajo, el cerebro debe repartir su trabajo en procesar tres estimulaciones distintas, y no logra concentrarse sólo en los estímulos visuales.

Inhibición: a nivel neurológico es necesario reducir las conexiones entre determinados estímulos sensoriales, en caso de que no sean necesarios para llevar a cabo la tarea que estamos realizando. Mientras el niño está sentado en el aula, debe ser capaz de inhibir (no prestar atención) a los sonidos que provienen del exterior (pájaros, aviones, ventilador, lápices cayendo, papeles.), para poder prestar atención a lo que se explica en clase. En caso que el niño no sepa inhibir los estímulos sensoriales no necesarios, se puede alcanzar fácilmente la sobreestimulación, observando problemas de atención, de comportamiento y dificultades en el aprendizaje.



Habituación: cuando nos acostumbramos a determinados mensajes sensoriales, nuestro cerebro automáticamente no les presta atención. La sensación inicial al ponerse el cinturón del coche puede ser muy desagradable y al principio sólo prestamos atención a esa molestia, pero pasado un periodo de habituación, ya no lo notamos. Cuando no se da este proceso de habituación, nuestra atención puede verse afectada muy fácilmente. Ej: no nos damos cuenta del inmenso sonido que hace el aire acondicionado hasta que no lo apagamos.



Facilitación: el cerebro promueve conexiones entre la entrada sensorial y las respuestas que se generan, mandando mensajes de desagrado (sensación de mareo), o de placer (relajación al balancearse en un balancín). Esta habilidad de facilitación nos permite saber cuándo debemos abandonar una actividad o si en caso contrario podemos seguir con ella. Ej.: después de subir a una montaña rusa, gracias a la facilitación nuestro cerebro nos avisa si podemos subir de nuevo o debemos quedarnos quietos.





Un ejemplo de integración sensorial excepcional lo encontramos al pensar en el jugador de baloncesto Michael Jordan (capaz de desafiar la gravedad y moverse en el espacio con absoluto control de su cuerpo), personas que dominan muchos idiomas sin dificultad, bailarines, saltadores de trampolín...





Utilizando el ejemplo del aprender a ir en bicicleta, podemos ver que la primera vez que el niño sube a una bicicleta, recibe información a nivel propioceptivo, vestibular (equilibrio, movimiento, fuerza de la gravedad), visual, táctil y auditivo. El niño debe escuchar nuestras instrucciones, mirar hacia el frente, sujetar con firmeza la bicicleta y dar respuesta a todas las sensaciones vestibulares que recibe, para adaptarse a ellas. Equilibrarse, desplazar el centro de gravedad, pedalear. Exige concentración y una correcta interpretación sensorial, para poder generar respuestas correctas y así aprender a manejar la bicicleta. Si el niño no sabe interpretar correctamente toda la información sensorial que recibe, no genera las respuestas adaptadas a nivel motriz y no logra aprender a dominar la bicicleta. Este niño tiene dificultades de integración sensorial, y necesita una ayuda especializada para aprender a procesar correctamente la información sensorial y así generar las respuestas adaptadas y aprender a manejar la bicicleta.



Cuando el niño no tiene las habilidades necesarias para procesar de forma correcta las informaciones que percibe a través de los sentidos, hablamos de problemas en la integración sensorial. En este caso los niños pueden no saber cómo reaccionar a las situaciones nuevas, porque no saben responder correctamente a los estímulos sensoriales que reciben. Pueden tener dificultades para aprender a hablar, retrasos psicomotrices, dificultades de aprendizaje, problemas de relación con los demás, problemas de comportamiento por no saber reaccionar ante las distintas situaciones. Cuando el niño tiene problemas para interpretar las sensaciones, sus respuestas (motrices, conductuales, de aprendizaje, de lenguaje.) pueden verse alteradas.





Características de los niños que tienen dificultades para procesar los estímulos sensoriales (problemas en la integración sensorial):



Cuando se observan algunas de las siguientes características en los niños, podemos pensar que existen dificultades de procesamiento sensorial en algunos de los sistemas sensoriales. No tienen que estar presentes todas estas características para determinar un problema de integración sensorial; puede que sólo existan algunas de ellas.







PROBLEMA DE PROCESAMIENTO CONDUCTAS QUE MANIFIESTA

Hipersensibilidad al tacto, al movimiento o a los sonidos Alta distractibilidad, respuestas exageradas ante el contacto físico, desagrado ante ciertas texturas, miedo exagerado ante movimientos básicos, miedo a los juegos del parque, miedo ante los sonidos fuertes

Hiposensible a los estímulos Busca estímulos de forma exagerada y continuada, choca contra los objetos, busca el contacto con los demás constantemente y con brusquedad

Nivel de actividad muy alto o muy bajo Busca el movimiento continuamente o por el contrario le disgusta moverse y se cansa fácilmente

Problemas de coordinación Tiene poco equilibrio, es patoso, descoordinado, tiene muy poca precisión motriz, tiene dificultades para aprender nuevas tareas motrices

Retraso en el aprendizaje académico A pesar de presentar niveles de inteligencia normales, tiene problemas para alcanzar los aprendizajes en algunas áreas. Puede tener dificultades en aprender a usar las tijeras, atarse los zapatos o abotonar

Baja organización conductual Es impulsivo y fácilmente distraído. No anticipa las consecuencias de sus acciones. Se frustra fácilmente, puede presentar agresividad y tener problemas en los cambios de actividades

Baja autoestima Parece perezoso, se aburre fácilmente o está desmotivado. Evita todas aquellas actividades que pueden causarle algún problema o dificultad





Algunas características más específicas en cuanto al procesamiento de cada sistema sensorial son las siguientes:

A nivel auditivo:à

. reacciona de forma negativa a los sonidos fuertes o inesperados

. se tapa las orejas con frecuencia ante ruidos

. se distrae ante los sonidos de fondo o cualquier ruido

. se angustia y sobreexcita en entornos muy ruidosos o con mucha gente

A nivel visual:à

. le molesta mucho la luz

. tiene dificultades para subir y bajar escaleras

. no mira a los ojos (evita el contacto visual)

A nivel gustativo y olfativo:à

. evita ciertos alimentos que son típicos en la dieta infantil

. siempre olfatea los objetos, aunque no sean comida

. le dan asco ciertos alimentos por su textura

. le producen asco o le molestan determinadas olores fuertes

A nivel Propioceptivo (ubicaciónà corporal en el espacio):

. choca contra las personas, objetos o muebles con frecuencia

. parece más blandito que los demás niños

. es muy flexible, flácido, se cansa con facilidad

. camina de puntillas, tiene un mal control postural

A nivel vestibularà (en relación con el movimiento):

. se muestra ansioso y temeroso cuando es elevado del suelo (cuando sus pies se separan del suelo)

. constantemente busca actividades que le proporcionen movimiento

. le disgusta escalar, saltar, trepar, u otras actividades motrices

. evita los juegos en el exterior (jugar a fútbol, carreras, etc...)

. siempre busca el movimiento, no puede parar de moverse

. es demasiado arriesgado, valiente, no teme por su seguridad

. es demasiado miedoso, se mueve por el espacio con inseguridad

A nivel táctil:à

. evita los juegos sucios o con manipulación de elementos como barro, plastelina, pintura de dedos.

. es sensible a determinadas prendas de ropa (no le gustan por su textura)

. siempre está tocando a las personas, buscando el contacto físico

. se irrita o se pone agresivo ante la proximidad con otras personas, o cuando alguien le toca accidentalmente

. le disgusta caminar descalzo, sobre la arena, sobre la hierba.

. es insensible al dolor, no se queja aunque la herida sea importante



Cuando alguno de los sistemas sensoriales no funciona correctamente, podemos encontrarnos con algunos de los siguientes problemas:



Problemas de aprendizaje académico en el colegio: los niños que no siguen el mismo ritmo de aprendizaje, que tienen dificultades en el razonamiento lógico, en la secuenciación, en la planificación motora, etc. A menudo pueden confundirse con trastornos de la lateralidad, déficit de atención, retraso mental, dislexia, retraso madurativo, etc. Pero en realidad se trata de problemas en el procesamiento sensorial. Cuando el niño no alcanza el mismo nivel de lectura ni de escritura, dificultades en las tareas matemáticas, en la memorización de conceptos, etc.

Problemas atencionales: la habilidad para prestar atención a un tarea, depende directamente de la habilidad de inhibición de los estímulos sensoriales innecesarios (sonidos de fondo, información visual, movimiento, posturas.). Cuando no existe inhibición sensorial, se puede observar una alta distractibilidad, hiperactividad o respuestas exageradas a los estímulos.

Hiperactividad - Hipoactividad (alteración de los niveles de actividad): también pueden aparecer alteraciones en los niveles de actividad. El niño puede necesitar gran cantidad de estímulos para estar tranquilo y contento (niños hiperactivos), o por el contrario puede necesitar una cantidad muy pequeña de estímulos (hipoactivos), y son niños que siempre suelen estar en un rincón, sin moverse demasiado ni practicar las mismas actividades de juego que los otros niños de su edad.

Retrasos psicomotrices en la motricidad fina o gruesa, o en ambas: son niños considerados como patosos, descoordinados, con dificultad para practicar deportes o realizar los mismos juegos motrices que los otros niños. Otros niños presentan dificultades sólo en motricidad fina, con un agarre incorrecto del lápiz, dificultad para ensartar elementos, para pegar, recortar, abotonar.

Retraso en la adquisición del lenguaje, con problemas de fluidez, de pronunciación de expresividad o de comprensión: son niños que presentan niveles de lenguaje inferiores al nivel correspondiente para su edad cronológica, sin tener alteraciones auditivas ni orales. Algunos niños no encuentran las palabras adecuadas, presentando dificultades de expresión y falta de fluidez, otros niños tardan mucho en empezar a hablar (a los dos años todavía no tienen verbalización), o en otros casos podemos encontrar dificultades en la pronunciación de determinados fonemas.

Problemas de regulación de la conducta: los niños con problemas de procesamiento sensorial por hiposensibilidad desconocen la forma de relajarse o tranquilizarse, porque necesitan constantemente recibir estímulos de forma convulsiva. De forma contraria pueden ser niños hipersensibles que no toleren la estimulación y siempre estén en constante inhibición (quietos, evitando el movimiento, asustándose con los ruidos de forma exagerada.).

Defensibilidad táctil: los niños con defensibilidad táctil responden de forma negativa y exagerada a los estímulos relacionados con el tacto. Para ellos la mayoría de los estímulos táctiles son agresivos y sus reacciones ante un abrazo, una caricia o un simple roce entre compañeros, pueden ser de extrema ansiedad o agresividad.

Comportamientos problemáticos: el niño con problemas en el procesamiento sensorial puede tener problemas conductuales, que pueden se explicados por las dificultades sensoriales. Los niños pueden ser explosivos, poco flexibles a los cambios (horarios, distribución.), o pueden tener dificultades en las transiciones (cambios de una actividad a otra, de un lugar a otro.). El niño puede mostrar una irritabilidad inexplicable, o puede llorar repentinamente sin motivo aparente. Pero en realidad la causa suele ser un desajuste sensorial, debido a cambios bruscos del tipo de estimulación, que el niño percibe como una agresión.











¿QUÉ SIENTE UN NIÑO QUE TIENE DIFICULTADES DE INTEGRACIÓN SENSORIAL? ¿CÓMO SE VE AFECTADA SU CAPACIDAD DE APRENDIZAJE?



Hay muchos niños a los que no se les ofrece intervención de terapia de integración sensorial en los colegios, porque no se tiene conciencia de que los problemas de integración sensorial tienen un gran impacto en el aprendizaje, en la motricidad y en la conducta.



Hay muchos padres y maestros que desconocen el trabajo de la terapia ocupacional y el significado de la Integración Sensorial (IS). Para poder determinar si la IS interfiere en la educación, hay que comprender este término. Es importante recordar que hoy hablamos de IS, pero también hay otras dificultades que interfieren en el aprendizaje, y que son la causa de que muchos niños presenten necesidades educativas especiales. Resulta imposible imaginar un niño con problemas de IS que no tenga dificultades de aprendizaje. Si el niño se distrae o se enfada cuando percibe sonidos, estímulos visuales, movimiento, tacto, olores... ¿Cómo no influyen estos estímulos tan irritantes en su aprendizaje? ¿Es posible que no interfieran negativamente?



Prueben esto: Enciendan la radio y no la sintonicen; manténganla en un sonido estático y suban el volumen. Pidan a alguien que encienda y apague las luces cuando le apetezca. Siéntense en una silla rota (que tenga sólo tres patas), y apóyense en una mesa de las que se mueven (piensen en esas que hay en los restaurantes, que nos ponen a todos tan incómodos). Ahora pónganse un jersey apretado y áspero, en lugar de una camiseta confortable; y pónganse también los calcetines del revés y unos zapatos de medida más pequeña. Rellenen un plato de queso caducado, abran una lata de sardinas y coloquen la comida de gato encima de la mesa.



Con todo esto en juego, cojan un libro, ábranlo e intenten aprender alguna cosa nueva.



¿Cómo puede decir alguien que los problemas de integración sensorial no interfieren en el aprendizaje?



IDENTIFICACIÓN DE LAS DIFICULTADES SENSORIALES: Algunos de los problemas relacionados con las dificultades en la integración sensorial son los siguientes. Hay niños que sólo tienen algunos de estos problemas, hay otros que presentan muchos de estos problemas... cada caso es individual, como siempre.



Bebés: Bebé muy movido, parece hiperactivo

Bebé muy irritable, le disgusta estar en brazos

Bajo tono muscular (muy blandito)

Problemas en los ciclos del dormir

No le gusta estar tumbado de espaldas

Llora con muchísima facilidad, sin un motivo aparente

Desarrollo lento, o por debajo del esperado a nivel motriz

Problemas de succión

Retraso en el desarrollo motriz



1 a 3 años: Niño que está continuamente en movimiento, sin parar; es un niño agotador

Baja atención

Se cae frecuentemente al suelo

Retraso motriz (no camina bien, no gatea bien, no sabe saltar, correr.)

Problemas en la articulación de sonidos, lento desarrollo del lenguaje

Demasiado afectables emocionalmente cuando se hacen daño

No perciben el dolor

No le gusta caminar en superficies distintas (arena, nieve, hierba...)

Es muy temeroso a determinados movimientos

Es muy quisquilloso en la comida, come sólo alimentos concretas

Rechaza muchos alimentos por su textura

Se sobreexcita frecuentemente sin motivo aparente



Infancia de 3 a 8 años: Problemas de aprendizaje en el colegio

Problemas de motricidad fina (escribir, dibujar, cortar con tijeras, pintar...)

Dificultades de coordinación motriz, es un niño patoso, torpe.

Hiperactividad (no está quieto, se columpia, salta o gira durante horas sin parar)

Hipoactividad (siempre se queda en clase, sin moverse demasiado...)

Dificultades atencionales, con o sin hiperactividad

Le dan miedo las actividades de motricidad gruesa (correr, saltar, el fútbol...)

Se cae o tropieza con facilidad, choca contra los objetos.

Baja autoestima, se frustra con gran facilidad, llora con mucha facilidad

Pocas habilidad sociales, de relación con los demás niños o con los adultos

Impulsividad en sus acciones, agresividad

Retraso en el lenguaje, ya sea en la fluidez, en la pronunciación o retraso general

Tiene muchas pataletas que no tienen una justificación aparente

Parece entender sólo a veces

No le gustan los cambios de actividad o las modificaciones en la rutina diaria

Frecuentemente rompe sus juguetes sin quererlo mientras está jugando

No le gustan determinados tipos de ropa (por su textura)



Niños mayores de 8 a 12 años:

Aumentan los problemas atencionales en las tareas académicas

Problemas de comportamiento, conductas aislantes, hiperactividad.

Demasiado organizado (ordenado), con rutinas muy fijas y marcadas

Muy desordenado, compulsivo...

Escribe letras o números del revés

Dificultades para mantener el ritmo de sus compañeros



LA TERAPIA DE INTEGRACIÓN SENSORIAL:



Los terapeutas ocupacionales con formación específica en Integración Sensorial, pueden proporcionar terapia de integración sensorial para todos aquellos niños que presenten dificultades en el procesamiento sensorial, y como consecuencia directa presenten dificultades en el aprendizaje y en el desarrollo en general. Los niños con dificultades de integración sensorial pueden jugar en el entorno y recibir gran cantidad y variedad de estímulos, pero no lo hacen de una forma organizada y por lo tanto no integran correctamente la información que reciben. Por este motivo necesitan un entorno con elementos de suspensión, diseñados especialmente para proporcionar estimulación vestibular, propioceptiva, táctil... El terapeuta se encarga de modificar y adaptar el entorno para que el niño pueda interactuar de forma efectiva. El terapeuta ayuda al niño para que seleccione aquella estimulación que necesita en cada momento, y aprenda a procesarla e integrarla de forma adecuada.

Cuando el niño recibe la estimulación que necesita y aprende a procesarle, se le exigen actividades de simples a complejas que permitan al niño generar respuestas adaptadas al mismo tiempo que reciben la estimulación sensorial. No se trata de un juego libre como el que pueden hacer en el parque jugando con los columpios. Se trata de un juego dirigido, que facilita la estimulación adecuada para cada niño, de tal modo que este aprende a interpretarla de forma correcta, y a medida que va integrando la información, sus respuestas son más adaptadas y sus niveles de desarrollo y de aprendizaje mejoran de forma evidente.



Bàrbara Viader Vidal





Diplomada en Terapia Ocupacional por la Universidad Autónoma de Barcelona, Especializada en Pediatría; realización de un "stage" (pasantía) en "Atención a la población infantil" con la Universidad Nacional de Colombia. Especializada en Integración Sensorial por la Western Psychology (EEUU) y la Universidad del Sur de California, Formación en Integración Sensorial por la Fundación Vértice, en convenio con la Universidad del Sur de California de los Estados Unidos, Formación en Integración Sensorial por la Universidad Nacional de Colombia, Formación en Integración Sensorial por la Universidad de Liverpool. Directora y terapeuta del Centre d'Estimulació Infantil de Barcelona. Centro de Prácticas de la Universidad de Vic y la Universidad de Autónoma de Barcelona. Supervisora del Centre d'Estimulació Infantil de Valencia, y del Centro de Estimulación Infantil de Logroño. Profesora de la Universidad de Vic, de la diplomatura de Terapia Ocupacional. Directora, organizadora y terapeuta del Primer y del Segundo Campamento de Estimulación Infantil.





CENTRE D'ESTIMULACIÓ INFANTIL DE BARCELONA

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Teràpia d'Integració Sensorial

Principis d'Integració Sensorial


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Fuente:Dolores Vallejo

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